Nota La Nación I Domingo 22 de julio de 2007
En un rincón del estudio hay un enorme insecto negro, con patas muy largas de alambre y el cuerpo formado por un panel solar. “Es un mosquito solar, un robot que integró una muestra que se denominó, precisamente, El Zoo solar. Había otros animales que, al acumular energía, comenzaban a moverse iniciando una danza extraña. El más exitoso fue una oruga, y el mensaje era mostrar que el sol es la principal fuente de vida en la Tierra”, explica el ingeniero y artista plástico Joaquín Fargas. Autor, además, de proyectos como Sunflower; Biosfera, la ropa interactiva o el abrazo virtual, entre otros.